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sábado, 27 de agosto de 2016

“Aquí cuentan las mujeres ¿novela o re-escritura de la historia?” Sara Gallardo, por Ana lía Amores

“Aquí cuentan las mujeres ¿novela o re-escritura de la historia?”

Hola, Ana Lía Amores, los invito a integrar un grupo de lectura dirigida y compartida, presencial, o un club de lectura, o video en mi canal,y comentario escrito en el blog, los espero, nos comunicamos... dejo mis contactos.
        
 En este blog trabajaremos de una manera distinta a los anteriores… en breve el video de YouTube…Comenzamos la lectura y análisis de la novela de Sara Gallardo, ha sido reeditada por Ed. Emecé, junto con otros textos cortos de la autora, hoy es posible comprarla en las librerías, estaba agotada. Además de ser una escritora casi desconocida para el gran público, Sara Gallardo también es un asunto pendiente para la crítica literaria en la Argentina.

                                            
Análisis de la novela La rosa en el viento, de Sara Gallardo, por Ana lía Amores.

Camino del análisis, o modalidad de trabajo en nuestro club de lectura:
En primer lugar transitamos las páginas de la novela (el placer de leer… Roland Barthes), luego el desarrollo de las posturas, logrando otro tipo de acercamiento al hecho literario, un diálogo entre teoría literaria y práctica de análisis, descubriendo cuál es la técnica de producción de la escritora, qué características tiene “narratológicamente”. Al ir compartiendo la lectura de la novela con los asistentes al club se justificarán los enfoques teóricos elegidos, el objetivo es relacionar epistemología, discurso científico, teoría, crítica y el análisis de la ficción. Lectura y crítica, dos tareas que no deben estar divorciadas, lograr un diálogo y compartirlo paso a paso con los asistentes, proyectaremos esa novela sobre otro tipo de discurso para definir su género literario respondiendo a las siguientes preguntas: ¿es novela histórica o re-escritura de la historia? ¿cómo identificamos este género literario, cómo lo definimos? ¿ésta es la práctica de “un documentador” o de un grupo de mujeres intelectuales que problematiza con las relaciones entre historia y literatura? ¿conviene o no descubrir qué es lo verdadero y qué es lo falso en cada novela?¿cómo leen la historia de nuestro país? ¿qué debe hacer un escritor con la tradición? ¿cuáles son las formas de apropiaciones literarias? ¿cómo han logrado la organización de las historias recibidas en nuevos significados? ¿cuál es su delicado y original proceso textual? ¿en esta producción discursiva cómo tratan el tema de la identidad, alteridad,  mestizaje,  aculturación, transculturación, civilización, barbarie?



Ubicamos a la escritora, su labor literaria y campo intelectual con los integrantes del club oralmente. En segundo lugar comenzamos la lectura compartida de la novela La rosa en el viento” de Sara Gallardo. En tercer lugar, al terminar la lectura de la ficción haré la sistematización de los lineamientos de análisis para emprender la otra lectura que será compartida conmigo como guía. Focalización de sentidos. Explicación de “las herramientas” de este  análisis específico. Conclusiones sobre la novela analizada. Provisión del listado bibliográfico.
Comenzamos la lectura y análisis de la novela de Sara Gallardo, ha sido reeditada en el 2004 por Ed. Emecé, junto con otros textos cortos de la autora, hoy es posible comprarla en las librerías, estaba agotada. Además de ser una escritora casi desconocida para el gran público, Sara Gallardo también es un asunto pendiente para la crítica literaria en la Argentina. Su obra –que ha sido revalorizada en los últimos tiempos, sobre todo con esta edición exhaustiva de su prosa breve de Emecé prologada por Leopoldo Brizuela– ha tenido una mayoría de escasos lectores que la han leído, recurrentemente, desde cierta fascinación por la vida de su autora. Para una parte de la  información trabajamos con la web, por ejemplo luego de comprar el libro, conocemos la datación biográfica de la escritora, las obras publicadas. La invitación es para leer novelas por teorías literarias, al conformar este temario me pregunté, cómo narran las argentinas, cómo se ocuparon de nosotros como país porque en sus textos está la identidad argentina, lo identitario, la argentinidad, estamos nosotros...con qué modelo de producción construyeron las mujeres sus novelas y qué modelo de acercamiento sugiero yo para el análisis de este título.


A partir de compartir en el club oralmente vida y obra de la escritora resta ubicarla en su campo intelectual, analizamos el sistema literario argentino al empezar a publicar la autora, realizamos la lectura del registro ideológico de los discursos de las instituciones donde publicaba, las relaciones de éstas con el campo cultural argentino, para reconocer ese campo seguimos los estudios del sociólogo francés, fallecido recientemente, Bourdieu, Pierre, “Dans le domen di puvuar et dans le domen intelectiel” (véase la bibliografía provista al final del análisis compartido), en ese ensayo él nos explica que, lo voy a parafrasear, no citar textualmente:       La relación que un autor sostiene con su obra y, por ello, la obra misma, se encuentran afectadas por el sistema de las relaciones sociales en las cuales se realiza la creación, como acto de comunicación, o, con más precisión, por la posición del creador en la estructura del campo intelectual.
El campo intelectual a la manera de un campo magnético constituye un sistema de líneas de fuerzas, fuerzas que se oponen y se agregan confiriéndole una estructura específica al campo intelectual en un momento determinado del tiempo. Existen condiciones históricas y sociales que hacen posible la existencia de un campo intelectual, es necesario insertar al creador en el sistema de relaciones que constituye  el campo intelectual de su época, fijando su posición dentro de él, y la de su proyecto creador. El campo intelectual, por grande que pueda ser, su autonomía está determinada en la estructura de la sociedad por el lugar que ocupa en el interior del campo de poder. Existe en toda sociedad una pluralidad de potencias sociales, las cuales en virtud de su poder político o económico, o de las garantías institucionales de que disponen, están en condiciones de imponer sus normas culturales a una fracción más o menos amplia del campo cultural.
Es complejo dar cuenta de un  campo ideológico correspondiente a una determinada estructura del campo intelectual, y difícil encontrar los documentos necesarios para reconstruir un estadio de un campo intelectual de un país. Se analizan las relaciones objetivas que los grupos de competencia por la obtención de la legitimidad del discurso intelectual ocupan en un momento determinado de la estructura del campo intelectual, por ejemplo en los cuarenta del siglo XX en Argentina la Revista Sur y el Diario La Nación. Es necesario hacer una lectura del discurso ideológico de las publicaciones periódicas o de las instituciones en las que trabajaba el creador que se intenta insertar en un campo intelectual determinado, para diseñar el campo intelectual en primer lugar debemos conocer datos sobre la vida del creador, escritor, pintor, o escultor, filósofo.
 1- Ubicación de la escritora, labor literaria y campo intelectual, datación biográfica, su ascendencia de ilustres antepasados pertenecientes a la oligarquía (su tatarabuelo fue el general Mitre y su abuelo, el naturalista Ángel Gallardo), y los viajes que emprendió junto a sus hijos por distintos países, en 1975, luego de la muerte de su segundo marido, el ensayista y poeta Héctor A. Murena. La dedicación de Gallardo a la literatura se complementó con una extensa labor periodística en revistas como Confirmado y  Primera Plana, justo en un momento (la década del ‘60) en que se afirmaba un periodismo femenino de sesgo moderno, que rebasaba los límites de las publicaciones “para mujeres” y se dirigía a lectores de ambos sexos. El verdadero comienzo de la profesionalización del escritor –descontando las posibilidades teóricas de principios del siglo XX–, la situación inédita por la que algunos autores empezaron a vivir de los libros que vendían, y el surgimiento del bestsellerismo como instancia de consagración en los años ‘60, se aglutinó en parte alrededor de tres mujeres que escribieron simultáneamente a Sara Gallardo: Silvina Bullrich, Beatriz Guido y Marta Lynch. Más allá de que todas pertenecían a la clase alta acomodada, de que compartían amistades como la de Mujica Laínez, por ejemplo, y de que fueron pioneras en la Argentina de la novela escrita por mujeres (obviando casos como el de Norah Lange, por supuesto), la manera en que sus obras comienzan a enfocar el universo femenino no se condice con los intereses literarios de Gallardo.
Sólo su primera novela, Enero (1958), que cuenta la historia de Nefer, la hija adolescente de un puestero rural que al quedar embarazada por una violación debe casarse a la fuerza, es narrada desde una perspectiva femenina. El resto de sus novelas no sólo son protagonizadas por varones sino que prácticamente se desentienden de denunciar  la problemática de la mujer en la sociedad, por lo menos de tratarla en primer plano, como en la novela que analizaremos, de su inserción en las relaciones de poder y de los condicionamientos culturales que la marcaban (todas preocupaciones de las otras escritoras de su época). Una anécdota que ella contaba reiteradamente es ejemplo de estas cuestiones: “Desde chica me quedó grabada una observación de papá acerca de la novela de una autora que no viene al caso mencionar. Dijo: ‘¡Qué bueno es este libro, parece escrito por un hombre!’. No sé cuánto de machismo había en esa afirmación, pero desde entonces la bondad de las obras literarias quedó para mí ligada a su forma masculina. Lejos de configurar un gesto reaccionario, lo que hace Gallardo al trasladar a su escritura ese “rigor viril” que tanto admiraba en Virginia Woolf y Clarice Lispector es librarse del modelo de una escritura “de, para y sobre mujeres”, y horadar la visión y el discurso masculinos a través de un frontal apropiarse de él. No es extraño, entonces, que el campo, las zonas rurales,  sea el escenario en que transcurren la mayoría de sus ficciones, lo que las acerca tangencialmente a una tradición criollista y –en varios de los cuentos de El país del humo– al universo de indios y cautivas de la literatura de frontera.
Los pantalones azules, de 1963 –que narra el affaire de un adolescente filonazi de la oligarquía con una chica judía–, y sobre todo Historia de los galgos -una reescritura abreviada de Los galgos, los galgos, en que el personaje de Julián es un joven que hereda un campo y se instala allí sin saber la forma de llevarlo adelante–, son ejemplos de cómo el terruño está siempre visible, verdadero, aunque Gallardo no lo describa. Sin caer en postales costumbristas o ademanes folklóricos, su escritura se inscribe mayormente en el imaginario de la pampa y el desierto, la civilización y la barbarie, lo que abre múltiples correspondencias con una de las tradiciones más vastas de la literatura argentina. Si bien la obra de Sara Gallardo (vista en su conjunto) evidencia un brillo que es intermitente, hay relatos de El país del humo que deberían ser considerados a la par de los más bellos cuentos de Silvina Ocampo.
El redescubrimiento que habilita la edición de ese volumen de Emecé que mencioné (que se completa con su última novela, La rosa en el viento, de 1979) deja a la mano de sus nuevos lectores una obra singular y disonante, así como, hasta ahora, injustamente sumida en el olvido. Hacía mucho que no se hablaba de ella, excepto los que siempre trabajamos sus textos. Su nombre circulaba -circula- casi invisible para el gran público, comprendiendo a éste lectores de literatura nacional, entusiastas y estudiantes de Letras. Si ya de por sí las mujeres que escriben -las escritoras- ocupan un lugar desigual en la currícula literaria nacional, el nombre, la figura y la obra de Sara Gallardo (Buenos Aires, 1931-1988) quedó -queda- relegado, marginado. La editorial cordobesa Alción se propuso la empresa de reeditarla con un volumen de cuentos que apareció en 1977 y que nunca fue reeditado: El país del humo.

"Escribir es un oficio absurdo y heroico", dijo alguna vez. Y ella, que sabía que "un animal solitario se come a sí mismo", comenzó a hacerlo para "luchar a brazo partido contra el aislamiento esencial de mi persona". Publicó varias novelas y cuentos en los que, con austeridad de palabras y sencillez, describe tanto la decadencia de la oligarquía ("Los galgos, los galgos", 1968) como la humilde vida de campo ("Enero", 1958), siempre haciendo énfasis en un tono melancólico frente a la inmensidad de todo (del paisaje, de los conflictos humanos, de la vida misma). Pero, quizás, sus puntos más altos sean los cuentos de El país del humo" y la novela Eisejuaz.


La rosa en el viento
Situada en el ámbito mítico de la Patagonia de principios del siglo XX, esta novela enfoca una vez más la lucha por la creación de las estancias, incluyendo esta vez proyectos alternativos como el Reino de la Araucanía de Orellie Antoine I, y el genocidio de los pueblos indígenas, cifrado en la imagen de un esqueleto baleado de mujer que alberga en su vientre un collar de vértebras diminutas, y en los nombres de un mercenario y un patrón. Como tema secundario, subyace una imagen del amor que recuerda a la Safo de la Oda a Afrodita: Lina ama a Nicolai que ama a la misteriosa dama italiana, y así, el amor sólo puede ser felicidad si se limita a contemplar, dar, dejar partir, y hallar consuelo en esa otra oración que es la poesía. Sin embargo, el gran legado de la novela es su estructura, ya absolutamente opuesta a la de Enero y Pantalones azules, e imagen de una Sara Gallardo que al fin ha logrado reunir las astillas del "esquema que hasta entonces había tomado como su propio ser". En breve el video para mi canal de YouTube y el final de mi análisis.







      Ana Lía Amores 

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lunes, 2 de mayo de 2016

Una mirada sobre el cuento "El crimen casi perfecto" de Roberto Arlt.








Para descubrir enigmas, pistas, indicios, y cómo está caratulado el caso les sugiero que me acompañen y analizamos este cuento policial de nuestro escritor... 













Desde dónde nos llegan los acontecimientos, quién nos cuenta, esta aclaración del narrador profundiza el análisis, para llegar a una mejor comprensión del sentido del cuento, el esquema del mismo como género literario es introducción nudo, desenlace. Identificar el narrador es a su vez identificar el procedimiento de escritura, ya que revela el género, que es un policial. El narrador se muestra en los primeros párrafos en un plural, pero esto no quiere decir que desaparezca. Como narrador en este género es inevitable que permanezca hasta el final, es el "escalón base" que sustenta al texto. Pero una vez que comienza con el relato de su historia, pasa a una primera persona protagonista, preocupado porque quieren caratular el caso como suicidio. El narrador de este nivel corresponde a los patrones de la típica ficción detectivesca, según la clasificación de Todorov: "la importancia de cada dato es determinada por la persona que lo transmite, no existe observación sin observador; el autor, o sea el la figura del narrador elegida por el autor de carne y hueso, por definición, no puede ser omnisciente tal como lo era en la novela clásica", debe estar más cercano, explico. Además, la estructura del cuento, sigue el patrón de las "dos historias coexistentes" que Todorov identifica como la base estructural del género policial: En el corazón de la novela detectivesca encontramos una dualidad, la cual guiará nuestra descripción. Esta novela contiene no una sino dos historias: la historia del crimen y la historia de la investigación (…) Podemos caracterizar estas historias diciendo que la primera, la del crimen, nos dice "lo que pasó de verdad," mientras que la segunda historia, la de la investigación, explica "cómo el lector (o narrador) se ha enterado de ella.". Finalmente, el desenlace sorprendente e inesperado: "Se devela el misterio al final con un lance muy propio de las narraciones policiales que destruye lo anterior y la lógica o verdad entrevista". A veces un final sorprendente hace que el lector vuelva a indagar en lo que acaba de leer, buscando pistas que le pudieran haber anunciado la clave del misterio antes de llegar al final.


El tiempo que ha pasado entre el crimen y la investigación no se menciona con precisión, sí el lector se da cuenta que ha sido muy rápida la investigación, el relato es lineal.


Análisis tradicional del cuento:


Personajes


Sra. Stevens: Víctima de 68 años, adinerada y viuda tres veces.


Detective: no conocemos su nombre, encargado por sus superiores de investigar el aparente suicidio de la Sra. Stevens.


Juan: hermano mayor de la Sra. Stevens, ayudante de un procurador especializado en divorcios.


Esteban: segundo hermano de la Sra. Stevens. Corredor de seguros.


Pablo: tercer hermano de la Sra. Stevens. Veterinario inhibido para ejercer su profesión, no se conoce el motivo.


Doméstica: mujer de escaso entendimiento, con muchos años al servicio de la Sra. Stevens.


Portero: del edificio de departamentos donde vivía la Sra. Stevens.


Camarero: del bar donde se sienta a beber un whisky y a reflexionar el detective.


Químico: forense encargado de analizar la escena del crimen.


Superior del detective.


Juez de la causa. Nótese que no tienen nombre, sino que se los menciona por sus ocupaciones.


Espacio


El cuento transcurre en lugares cerrados, el departamento de la víctima, un bar, la casa de la doméstica y la fábrica donde trabajaba uno de los hermanos de la Sra. Stevens.


Trama, estructura, esquema del cuento.


Introducción – Planteo del enigma:


Comienza el relato con el detalle de las coartadas de los tres hermanos, una reseña de sus ocupaciones actividades y movimientos, como así también los de la doméstica y el portero del edificio y el descubrimiento del cadáver. Se plantea el aparente suicidio de la Sra. Stevens. Se reseñan los movimientos de la víctima, su condición física y psicológica y se describe la escena del crimen con énfasis sobre la condición de la puerta de entrada del departamento, (cerrada por dentro con cadena de acero) y de las ventanas.


Nudo – Narración del proceso de investigación:


Se hacen notar las incongruencias en la hipótesis de suicidio, haciendo hinca pié en la condición física y mental de la víctima, los antecedentes de los hermanos y el beneficio económico que ellos obtendrían con la muerte de la Sra. Stevens. Se citan los análisis forenses que determinan que la víctima murió por envenenamiento con cianuro, se descarta la comisión del crimen por parte de un extraño que entrara por una ventana, al verificar que la masilla de sujeción de los vidrios era de antigua data, lo que hacía imposible que alguno de ellos se hubiera roto y reemplazado por uno nuevo. La botella de whisky el agua no contenían veneno, ni tampoco las paredes de ninguno de los doce vasos iguales, de los cuales uno había utilizado la Sra. Stevens. Todos estos datos surgen de los interrogatorios hechos a los hermanos. La criada y el portero, y de las pericias forenses. Desconcertado el detective entra en un bar y pese a no beber pide un whisky, se lo traen y se queda reflexionando sin beberlo, al rato se da cuenta que los hielos que el camarero había traído con la bebida se habían derretido en el plato. Esto le da el indicio de como pudo cometerse el asesinato y para confirmarlo se dirige a la casa para volver a interrogar a la doméstica.


Desenlace – breve, y pronta resolución del enigma:


Del segundo interrogatorio a la criada que estaba detenida surge que la Sra. Stevens tomaba el whisky con hielo que se sacaba de una heladera pequeña que había en la casa y los fabricaba, además en ese momento recuerda la mujer que la heladera había estado descompuesta y ese mismo día el Dr. Pablo la había arreglado. El detective vuelve a llamar al perito forense, quien descubre que el agua del depósito de la heladera que fabricaba los hielos estaba envenenada con cianuro, como así también los pancitos de hielo que quedaban. Se había resuelto el enigma, el Dr. Pablo al cambiar el fusible de la heladera (hecho comprobado por el técnico forense) había envenenado el agua del depósito de hielo de la misma. Al diluirse el hielo, con una alta concentración de veneno, en el whisky liberó el cianuro en el mismo. Al beberlo la Sra. Stevens fallece. Ya resuelto el caso se dirigen, el detective, su superior, y el juez de la causa a la casa del veterinario. Éste no se encontraba en ella y nadie sabía dónde estaba. Se encaminan entonces al laboratorio donde trabajaba. Cuando el Dr. Pablo ve al grupo levanta el brazo, abre la boca y se desploma inerte junto a la mesa de mármol. Había muerto de un síncope. En su armario se encontró un frasco con cianuro.


Reitero, en este relato policial podemos seguir la teoría de Todorov (explico el porqué de nombrar algunos teóricos sobre narratología) de las dos historias: la del crimen y la de la investigación. En este caso el relato es narrado desde la perspectiva del detective, que al comienzo presenta el caso desde una 1º persona plural (“los funcionarios que intervinimos en el caso”) y luego se decanta en una 1º persona singular que es la voz del detective a través de la cual el lector irá siguiendo las pistas hasta descubrir al culpable. Responde a la trama policial clásica (nótese que es de 1940, reseña, campo intelectual del autor): presentación del caso, seguimiento de pistas, investigación de los sospechosos, interrogación a testigos, y finalmente, la solución del caso. Esta llega a partir de las hipótesis y razonamientos del detective, es persistente y astuto, sus actos que nacen de una preocupación y concentración intensas en el caso, y que es lo que hace que la simple visión distraída de un vaso de whisky con hielo, de golpe pase a ser una “mirada” que alumbra su mente y dispara la hipótesis que al final se comprueba. Este detective es razonador, generador de hipótesis constantes, concentrado en el caso, pero sobre todo, interesado en el caso “deportivamente”: reconoce estar ante un asesino muy sagaz, muy ingenioso, y eso lo acicatea para descubrirlo, es un desafío. Este asesino, el hermano de la muerta, es realmente un asesino frío, sagaz e ingenioso, ambicioso, mata por codicia.


1-Tipología del cuento policial . Un relato policial o cuento policíaco o cuento de detectives es un subgénero literario que agrupa a las narraciones breves de hechos ficticios relacionados directamente con criminales y con la justicia, generalmente teniendo como tema principal la resolución de un misterio, la persecución de un delincuente, o temas similares. El cuento policial tiene muchos tipos:


De enigma: Un difícil crimen tiene lugar y el detective lo resuelve gracias a sus dones deductivos.


Duro o Negro: El detective trabaja por un sueldo y se ven involucradas otras cuestiones como por ejemplo marginalidades o negocios turbios. Aquí es de gran ayuda la experiencia del detective.


De problema: El crimen es resuelto por medio de pruebas físicas, psicológicas y declaraciones de testigos y sospechosos.


De suspenso: La trama es ya secundaria y lo más importante es el ambiente angustioso en el cual se encuentra el protagonista, esto atrapa al lector.


En general los pasos del género policial:


*Planteo de un enigma a resolver: a partir de un dilema, se desarrolla una historia que se cuenta en el relato.


*Narración del proceso de investigación: Permite aclarar el interrogante planteado al comienzo.


*La resolución del enigma Se logra mediante el examen y observación de los hechos materiales y psicológicos, sobre los que se sacan conclusiones. El razonamiento se produce a partir de posibles hipótesis; el investigador muchas veces no necesita observar el escenario del crimen muchas veces.


* Personajes: Se presentan en una perspectiva antitética: el policía, el detective privado, el inspector policial; el asesino y el espía, o sea los buenos y los malos. Por lo general tienen caracteres bien definidos y no evolucionan a lo largo del relato.


* Estructura: Al comienzo se presenta el enigma que debe ser resuelto al final. El tiempo para aclarar el misterio procede en dos sentidos: mientras avanza la investigación, futuro, se revela el enigma, pasado. Pero hay que tener en cuenta que a este relato precede una etapa previa de organización: cuando se fragua esa historia sigue un orden cronológico o lineal (comienzo, desarrollo y desenlace). Al escribirla invierte los resultados y los presenta al comienzo.


*Ambiente: Es cotidiano, familiar al lector. En los primeros relatos el crimen ocurría en espacios interiores, en cuartos cerrados. En la actualidad, la violencia se desata en las calles, ante la sorpresa o indiferencia de los posibles testigos.


*Trama: La acción brinda el mayor suspenso, atrapa al lector. Deja siempre un hilo o eslabón por resolver, o varios. Con rigor deductivo, el investigador y el lector desentrañan el enigma al reunir esos hilos en el desenlace. Al principio se proponen varias soluciones fáciles, a primera vista tentadoras, que sin embargo resultan falsas. Hay una solución inesperada, a la cual sólo se llega al final. Para la solución del enigma se desecha todo elemento sobrenatural o inexplicable. Es un relato hecho para que el lector participe en desentrañar el misterio; ingresa en el mismo como un investigador más


2. Definición: El relato policíaco es aquel que, por medio de la deducción lógica, identifica al autor de un delito y revela sus móviles. Personajes. Pueden ser: Investigador: Es que investiga los hecho sucedidos (héroe del relato), de gran inteligencia deductiva y analítica. Acompañante: No suele tener un gran aporte, no hace nada (un amigo que acompaña y escucha. En general es el que relata, y el lector se identifica con el ya que es el último en comprender).Sospechosos: Resultan siendo siempre los culpables del hecho (pueden ser más de uno, y se van descartando según las pruebas).El clásico. El cuento policíaco clásico se caracteriza por presentar un enigma. El que investiga el enigma es el detective (puede ser profesional o aficionado).EL es el que reúne los indicios o pistas que les permite resolver el caso. Uno de los cuentos policíacos más conocidos en todo el mundo es el libro de Arthur Conan Doyle :Sherlock Holmes que trata de un detective muy audaz que resuelve misterios y enigmas con su compañero, el inspector Watson.

Para realizar este análisis se han considerado los siguientes textos: “Sociología de la novela negra” de Ernst Mandel, “Lo negro del policial” de Ricardo Piglia y “Tipología del relato policial” de Todorov. Sus posturas serán ejemplificadas tomando los cuentos: “El crimen casi perfecto” de Roberto Arlt







Ana Lía Amores

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